Callejón con Salida

Callejón con salida

OPINIÓN INVITADA / Fernando Turner

Después de 30 años de régimen neoliberal y de su evidente fracaso en lograr desarrollo y bienestar, estamos atrapados, aparentemente sin salidas.

Cada mes, trimestre y año, hemos registrado puntualmente el fracaso y las promesas de los expertos y responsables, de un renacer siempre postergado.

Durante estas tres décadas, el País ha crecido menos del 2 por ciento anual y menos del 1 por ciento per cápita. En los últimos 20 años el PIB por persona ha crecido sólo un 18.6 por ciento, la mitad de lo alcanzado por el resto de América Latina.

En contraste, en los 20 años anteriores a la dictadura de la tecnocracia, sin doctores en Economía, con administradores prudentes, el ingreso por persona creció 99 por ciento a pesar de mayor crecimiento poblacional.

Estos números encierran realidades humanas y sociales tremendas. En el primer periodo, oportunidades para millones, educación, seguridad social financiable, infraestructura, seguridad, optimismo.

En el segundo, crisis, desempleo, pobreza, deterioro de la base productiva, extranjerización de empresas, ingresos públicos deficientes, baja calidad de servicios de salud, educación y seguridad. Desánimo.

Además, de impedirse a millones de personas el derecho al trabajo y a realizarse, en estas infaustas tres décadas ha aumentado enormemente la disparidad de ingresos entre la gran masa de población y los grupos privilegiados: políticos, burócratas superiores, sindicalistas oficiales, monopolistas, economistas cupulares y otros, que se han incrustado en los sectores monopólicos, Gobierno y empresas de consentidos.

Mientras el salario promedio real ha bajado en su poder de compra, los megarricos han multiplicado su riqueza con rentas monopólicas y negocios con el Gobierno.

De ser México parte del trío de países que protagonizaban milagros económicos, en los 60 junto con Brasil y Japón, nos hemos estancado y empobrecido. Al mismo tiempo nos convertimos en el "consentido" de los ortodoxos dominantes de los organismos internacionales y de la prensa dizque especializada en economía.

A pesar de la evidencia brutal, siguen premiando a los autores del fracaso y apuntalando sus políticas. Cada mes de números malos, ante el azoro de los mexicanos y la caída en su popularidad, cae un nuevo galardón para el Secretario de Hacienda, el Presidente o el director de Pemex.

Con estas políticas, no tenemos salida. Las "reformas estructurales" se estorban entre sí, mantienen la esperanza de los tecnócratas y logran el apoyo de cúpulas empresariales, analistas y merolicos que aprenden economía de la propaganda oficial.

Pero las reformas no lograrán acelerar el desarrollo porque no atacan la causa raíz del problema por falta de experiencia práctica y soberbia de los proponentes; porque la solución no está en la ecuación ortodoxa dogmática y porque la solución implica abandonar partes importantes del dogma y afectar a protegidos y políticos.

¿Cuál es la salida? Eliminar las prácticas monopólicas de Gobierno y empresarios y desinflar los precios de gasolina y diesel, gas, energía eléctrica, telecomunicaciones, autopistas, aeropuertos, ferrocarriles, bancos y servicios financieros, materiales de construcción, petroquímicos, impuestos no competitivos y reducir el gasto improductivo del Gobierno.

Además, dejar de subsidiar el tipo de cambio al gastar todo el ingreso de exportación petrolera e inundar de dólares la economía nacional.

Finalmente, se requiere eliminar la absurda práctica de acumular "reservas", endeudándose con capitales golondrinos a los que se les atrae pagándoles elevados intereses. Los golondrinos se irán ante cualquier eventualidad y el Banco Central no aguantaría una salida ni del 10 por ciento de las reservas sin devaluar, para variar, en un ambiente de crisis.

Mientras sólo sea negocio tener un monopolio o importar, no habrá inversión ni empleo suficiente.

¿Se les hace drástica la receta? ¿Qué les parecen otros 30 años como los últimos?


El autor es presidente de la Asociación Nacional de Empresarios Independientes.